Cid de la Rosa, José

Àrea d'identificació

Tipus d'entitat

Persona

Forma autoritzada del nom

Cid de la Rosa, José

Forma(es) paral·lela(es) del nom

Forma(es) normalitzada del nom, d'acord a altres regles

Altra(es) forma(es) del nom

Identificadors per a organismes

Àrea de descripció

Dates d'existència

1935-2007

Història

Nace en Pinos Puente (Granada) el 23 de agosto de 1935 y, con pocos años, su familia emigrará a Maracena (Granada). Es el penúltimo de siete hijos del matrimonio formado por Enrique Cid Zafra y María de la Rosa Baena. Dos de sus hermanos morirán siendo muy jóvenes porque en aquellos años de miseria de la posguerra, para los de abajo, la vida era un hilo muy fino que se rompía con un soplo.
Como tantos niños, “a los golpes destinado”, convive con la escasez y alguna vez su madre le daba alguna pesetilla y una olla para que en el prestigioso Café Zurita le vendieran un “comencielo”, recuerdo del café ya hecho; o malviviendo en un patio de vecinos de la calle Horno donde toda la familia se hacinaba en dos habitaciones. Y, como todo, bien pronto deja la escuela, con doce o trece años para vender vino en un bar bodega frente a su casa donde entraban, de vez en cuando, miembros de La Banda Negra, los matones fascistas de Maracena; y, luego, repartiendo pan, yendo por los cortijos hasta Granada y, por la tarde, a limpiar las tejillas de las cabras, echarle a las gallinas o mojar trigo para molerlo. La oportunidad le llegó cuando en Maracena se instaló una fábrica de solería, Amsol, de patente catalana, y luego se pasará a la empresa Internacional de Obras que construía entonces el Pantano de Cubillas y luego en el Clínico de Granada haciendo la solería para los quirófanos.
Así que, Pepe Cid, fue un trabajador del ramo de la construcción. Pronto adquirirá conciencia de clase y, después de venir del servicio militar a mediados de 1958, se irá a trabajar a Almería a las obras, de donde vuelve pocos días antes de la caída del PCE de 1961 en que fueron detenidos 204 militantes de toda la provincia. Inicia su militancia en el PCE tras la caída de 1961 y, al poco, forma parte del Comité Local de Maracena y, a finales de 1962, ya es el responsable político del partido en su pueblo. A partir de 1964 la labor de Pepe Cid –y de otros militantes comunistas- será montar las Comisiones Obreras que en Granada inician su andadura en 1965. Tras las elecciones sindicales de 1966 es elegido enlace sindical en su empresa y formará parte de la llamada Inter de CCOO de Granada, que se constituyó a mediados de 1967 y que era, en la práctica, la dirección de las mismas.
Podemos decir que a partir de 1967 las Comisiones Obreras de Granada tienen como cabeza visible a José Cid de la Rosa que será, a partir de esos momentos, la referencia del movimiento obrero de Granada, tanto en la provincia como para representarlas en Andalucía. En la manifestación del 1 de mayo de 1968 la policía retira a Pepe Cid y a otros militantes obreros el carnet de identidad y debe recogerlo luego en la Comisaría de Los Lobos, donde ya se le hace la correspondiente ficha policial. Y, a partir de ahí, el seguimiento será cada vez más ostensible, como muestran distintos informes policiales.
El primer varapalo será la caída de los dirigentes de las Comisiones Obreras Juveniles en la Semana Santa de 1970 cuando repartían panfletos en apoyo de las reivindicaciones de los trabajadores de la construcción. La mayoría de ellos fueron torturados en Los Lobos y otros lograron escapar, uno fue expulsado de España, pero la casi todos pasaron por el Tribunal de Orden Público (TOP) que los condenó por “propaganda clandestina” a diversas penas de cárcel y cuantiosas multas. El mismo Pepe Cid y Francisco Saavedra Zurita hicieron gestiones, infructuosas, ante el Arzobispo de Granada.
Pero, la primera prueba de fuego para el movimiento obrero granadino y, para el propio Pepe Cid, fue la trágica huelga de la construcción del 21 julio de 1970, con tres albañiles muertos y decenas de heridos de bala, así como centenares de despedidos. Algunos dirigentes obreros, como el propio Pepe Cid, fueron detenidos en su domicilio para intentar desactivar el conflicto. Pepe Cid fue detenido en su casa, de madrugada, por la Guardia Civil, conducido a una celda del Ayuntamiento de Maracena, donde estaban otros cinco obreros y, al día siguiente, por la tarde, conducidos hacia el Cuartel de las Palmas, de donde salen en libertad el día 24. Ya, plenamente fichado, estaría en la rampa de salida del próximo golpe represor cuando se inicia el Estado de Excepción que se inicia el 14 de diciembre 1970, con una duración de seis meses. Un estado de excepción que, recordemos, desaparecía en la práctica el habeas corpus, lo que significaba que durante el tiempo que durase esa situación excepcional la policía podía hacer con los detenidos lo que quisiera.
Volverá a ser detenido en su casa el 20 de enero de 1971, junto a medio centenar de militantes del PCE y de CCOO. Lo llevarán, como a los demás, a la Comisaría de Los Lobos donde empiezan los interrogatorios y las torturas. El mismo Pepe Cid recuerda que “cuando detenían a la gente es que algunos hasta se orinaban, se descomponían”. No fue su caso y, aunque pequeño, era fuerte. Tanto que otro de los detenidos, el Secretario General del PCE, Paco Portillo Villena, con el que se ensañaron, un día le dijeron que habían detenido a Pepe Cid y le dijeron que hablara con él: “ahí hay uno chiquitillo y no hay forma de que diga ná y, además, ahora se ha declarado en huelga de hambre”. Efectivamente, Pepe Cid estará así entre 7 y 8 días sin comer, ni beber nada, aunque le ofrecían de todo para que dijera algún nombre de otros compañeros. Después de pasar por la comisaría de Los Lobos, es enviado a la cárcel, abriéndosele el correspondiente Sumario en el TOP. Saldrá de la cárcel después del verano de 1971, siendo de los últimos.
Pero, como siempre, y como efecto colateral, es despedido de La Asturiana, donde trabajaba. Su nombre, aparecerá en una “Lista negra” de 1973, junto a casi todos los dirigentes sindicales. Seguirá también su militancia en el PCE, formando parte de su Comité Provincial en los últimos años del franquismo. Cuando se constituye la Junta Democrática en París, en 29 de julio de 1974, se tiene que implantar en el resto de las provincias y, en el caso de Granada, se encarga a Joaquín Bosque y a Paco Portillo que hagan ese trabajo entre las demás fuerzas de la resistencia antifranquista. Será Pepe Cid el que represente a las CCOO en este organismo unitario. Por ese año se había casado con otra luchadora, Natividad Bullejos Cáliz –con ella tendrá dos hijas, Nadia e Irina-, una de las primeras mujeres feministas de Granada, impulsora de la Asociación de Mujeres de Maracena e hija de otro represaliado, pues su padre, José Bullejos Romero, militante del PCE, había sido condenado a 12 años de prisión tras la guerra civil.
Es uno del más de centenar de represaliados políticos que se reúnen en el Hospital Real y luego hacen una manifestación el 18 de enero de 1976 y entregan a las autoridades (Gobierno Civil, Arzobispado y Colegio de Abogados) una carta, con su firma, pidiendo la amnistía[4]. Pepe era uno de los que encabezaban la manifestación y recuerda que estaban rodeados por mucha policía. El 19 de marzo de 1976, en representación de CCOO de Granada, y junto a su compañero Manuel Vega Rodríguez, asistirá en Barcelona a una reunión para preparar una huelga de la construcción a nivel nacional para los días 28 al 30 de abril de ese año. Sin embargo, el día 24 de ese mismo mes, mientras están reunidos en el Barranco del Sombrero, será uno de los detenidos, junto a otro medio centenar de militantes de CCOO. Otra vez a la comisaría de Los Lobos. A los 18 más conocidos se les puso a disposición de la autoridad judicial y de ellos, se decretó prisión sobre once. Uno de los que ingresaron en prisión es Pepe Cid de la Rosa, al que se le impuso una multa de 100.000 pesetas o, en caso de impago, un arresto sustitutorio de un mes de prisión.
Pepe Cid será uno de los militantes obreros granadinos que asistan a la histórica Asamblea de Barcelona de julio de 1976. Será el representante de CCOO en la plataforma de oposición democrática conocida como Platajunta y que se constituyó formalmente a finales de 1976. Cuando a finales de 1976 la Coordinadora Nacional de CCOO decide ir hacia la construcción del sindicato, en Granada el núcleo de dirección lo constituye el propio Pepe Cid de la Rosa, como secretario general y por Luis López García, José López Ávila, El Abuelito, Carlos Palomo Blanco, Magdalena Martín Entrena, Rafael Hueso Carrión y Manuel Sánchez Díaz. Será elegido como primer Secretario General de CCOO de Granada, ya en la legalidad, en su I Congreso celebrado el día 28 al 30 de abril de 1978 en los locales de la AISS. Desde la legalización del PCE formará parte del Comité Provincial y participará en sus distintos congresos.
El día 17 de marzo de 1982 a las 12 de la mañana casi un centenar de sindicalistas de CCOO se ocupa una de las plantas de los locales sindicales y dos horas más tarde, un fuerte dispositivo policial, provisto de material antidisturbios, irrumpen de forma violenta en el edificio, arrojando botes de humo y agrediendo a varios sindicalistas, entre ellos, a Pepe Cid de la Rosa, mientras intentaba dialogar con la policía. A resultas de la acción policial resultaron contusionados y con heridas leves, el propio Pepe Cid, el secretario general del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Rafael Navarrete Raya y otros dos dirigentes sindicales: Enrique Palma Marín (secretario de la Madera de CCOO) y Andrés Navarro Vinuesa (secretario de la Construcción de CCOO), así como el ex dirigente sindical también militante de CCOO y entonces Alcalde de Maracena por el PCE, Luis López García, Orovives. Después que todos ellos pasaran por el Hospital Clínico y darles de alta, fueron conducidos a las dependencias policiales donde se le instruyeron diligencias para ser remitidas a la autoridad laboral. En abril de 1984 dejaría la Secretaría General de CCOO de Granada, pero nunca dejó la militancia en la izquierda. Todos sus esfuerzos en Maracena se dirigieron a la necesidad de la unión de la izquierda. El gran corazón de este gran hombre no pudo aguantar tanto sacrificio y murió el 4 de octubre de 2007, a los 73 años de edad, jalonando toda una vida de militancia obrera y de compromiso social.

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Cid de la Rosa, José

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